POBREZAS® de César Meléndez

 

EL MUNDO EXTERIOR NO ES MÁS QUE EL REFLEJO DE NUESTRO UNIVERSO INTERNO
No es pobre quien tiene menos, sino quien necesita más




Pobrezas® de César Meléndez es un espectáculo que explora la adolescencia de la conciencia y del pensamiento crítico y analítico.



Es un espectáculo de lectura de ¿Poesía?  Urgente.  Interactivo.
Donde el público que se atreve a jugar, a cantar, a expresarse, a reír, a pensar…participa durante todo el montaje con el actor.

 

Intenta confrontar y establecer paralelismos entre la vida exterior y la vida interior.
Es todo una aventura para exponer la existencia de un mundo interior,  la existencia de la conciencia interior que también somos.



Es arte efímero. La experiencia es única, tanto para el público como para el actor.
La misma obra es irrepetible.



El personaje central, "El Pobre",  en sus momentos de ocio, se enfrenta, a lo largo de la obra, con la tiranía de un “conocimiento”  impuesto por medios de comunicación, por centros educativos, por iglesias y hogares cada vez más enajenantes.


Decide arriesgarse, como un guerrillero en su clandestinidad, a confrontar esa “Tiranía del conocimiento rico de pobrezas” con  las armas que dan la poesía, es decir, con actos de reflexión. Con la lectura de poesía, con la creación de su propia poesía como arma principal.


Su trinchera es la barricada más efectiva que ha sabido la historia: la del “conocimiento emanado de los libros”.  Sobre todo, aquellos libros que invitan a “evolucionar”  el pensamiento crítico y la vida interior


¡Es el inicio de su Revolución!!



POBREZAS®  es un espectáculo escrito por un demente (César Meléndez) en momentos de demencia  para compartirlo con  ADOLECENTES con apertura de conciencia interesados en desarrollar el sentido crítico y compartir la existencia de un mundo interior fascinante e igualmente, compartirla también con aquellos adultos que conservan como una joya intacta y valiosa, en su vida interior, su esencia infantil y sobre todo, su esencia adolescente.


Otro de los objetivos es arriesgado: convivir por unas horas, junto al actor – autor y a su equipo de producción, en uno de los límites de la libertad de expresión.

 

El espectáculo visible no interesa tanto: Un actor, entre luces, proyecciones y sonidos, cambiándose vestuarios a los ojos del público para interpretar diversos personajes ricos en pobrezas interiores que comparten  lectura de textos cargados de denuncia social  y defensa por la condición humana exterior.


 
El espectáculo más interesante es el individual, el que se abre interiormente en cada persona:                 Cada quien ilumina lo que quiere ver.
Cada quien escucha lo que necesita.
Cada quien reflexiona sobre el porqué están enfrente de este espectáculo.
Cada quien tiene derecho a no entender lo que aún no es su tiempo de comprender.



La comunidad estudiantil la ha tomada como suya y es todo un fenómeno de las redes sociales, porque  hemos querido actuarla, como un hecho de la vida real, con ese ímpetu adolecente que no mide consecuencias. Con más emoción que raciocinio. Cargada de esa mágica frustración  que produce el saberse no entendido por muchos adultos (que olvidaron ser joven) adormecidos por una sociedad sistemática y estandarizadora donde la poesía  (la reflexión)  tiene cada vez menos cabida.


Es un acto de libertad para enfrentar al concepto de justicia vigente en el mundo.




Es un acto de rebeldía “interior” pública que nos ha puesto encima los ojos de la policía, de las estructuras formales y de las oficiales y los de aquellos que  financian campañas que los lleva, periodo tras periodo, a mantenerse en el poder,… y todo por el simple hecho de invitar a los jóvenes a reflexionar.

 

Los jóvenes han aceptado esta propuesta artística porque, a pesar que hay adultos que subestiman la capacidad juvenil de visualizar el futuro inmediato, los adolecentes ya saben que pronto van a ser presos de una sociedad  tiránica  (que dicta lo que se debe estudiar, lo que se debe saber, lo que se debe comer, lo que se debe vestir, lo que se debe ver, lo que se debe consumir,  lo que se debe decir, lo que se debe pensar) y descubren en la poesía una puerta para la libertad de sus pensamientos.

 


Apta para jóvenes y adultos abiertos al conocimiento.  

No apta para personas que olvidaron su ser adolescente.              

No apta para gente dogmática de cualquier campo.




El espectáculo es una ventana para explorar y experimentar conceptos abstractos del universo interior humano.



El espectáculo es todo un programa de fomento a la lectura, es un esfuerzo por abrir la ventana al concepto de lectura independiente y del amor por la lectura gratificante.



Es un esfuerzo por poner el sentido creativo en las manos de lo jóvenes y que con ello, produzcan, se expresen y que sean los constructores, los poetas de su propia poesía, es decir, de su propia vida.